lunes, 12 de septiembre de 2011

enfrentarse o huir

¿Tan poco te soportas a tí mismo que prefieres abandonarte a los vicios y los placeres?

Has de ser una persona horrible, o muy vacía, si renuncias a tu búsqueda interior, encontrarte y enfrentarte a tí mismo, para dejarte llevar e inyectarte pequeñas dosis de euforia instantánea que no te permitan pensar en el futuro.

Miedo me dan esas personas, algo muy oscuro tienen que esconder, al menos que intenten llenar su vacío excediéndose para parecer interesantes.

Yo también he huído, me he escondido, disfrazado, pero supongo que es parte del proceso de la madurez: mirarse. Mirarse, y en un punto más avanzado, después de haber trabajado en las mejoras y haberse desecho de los vicios, Admirarse.

Todo esto por supuesto no sale de mí, pero si son pensamientos que me rondaban, actitudes que tomaba, hasta que leí unas teorías que me ayudaron a expresarlo y verlo claro. Ver más allá de una simple idea o comportamiento pasajero y adoptarlo como filosofía de vida.

Quiero leer sobre lo consciente e inconsciente, me fascina.

Séneca describía, por no decir criticaba, a este saco de la siguiente manera:



"Coloca en el mismo lugar a los hombres que fueron incluidos en el número de las bestias y de los animales que por su naturaleza embotada y el desconocimiento de sí mismos. No existe diferencia entre aquellos y estos, porque los animales carecen de todo raciocinio y aquellos hombres lo tienen depravado..."

"escriben sobre sus vicios el nombre de la sabiduría y hacen una pública ostentación de lo que debiera estar oculto.  (...) enfangados en los vicios (...) pierden la vergüenza de pecar."



La falta de conocimiento de uno mismo, la falta de amor propio, la ignorancia, la predisposición y elección de la facilidad de vivir el presente, son características que se tienen o no, pero aún así tomando conciencia de ellas se pueden eliminar.
En mi opinión, el primer paso es ser consciente, el segundo mirar al pasado, evaluar el presente, y pensar lo que se quiere en un futuro, en acorde con su propia personalidad, fruto de la búsqueda que acompaña esta introspección. El tercero, trabajar en uno mismo y en su felicidad, una vez se hayan entendido los dos siguientes conceptos: que esta no reside en el vicio ni los placeres fáciles, y que tampoco porque sea el camino que sigue la mayoria signifique que sea el adecuado.

Sobre esto ultimo citaré de nuevo al susodicho puesto que su descripción del fenómeno no puede ser más acertada:

"En nada hemos de poner mayor empeño que en no seguir, según acostumbran las ovejas, al rebaño que va delante y que caminan, no por donde se debe ir, sino porque va todo el mundo. (...) vivimos no según nos dicta la razón, sino por imitación"

Por desgracia la ignorancia y la inconsciencia son argumentos demasiado fáciles, por lo que no puedo evitar dudar de ellos. Por el mismo motivo que el derecho se aplica por igual a quien conoce la ley y a quien no, desprecio tanto al que es consciente de su error como al que no.
Pues pienso que la mayoría sí es consciente, al fin y al cabo el ser humano tiene arraigados en sí los conceptos del "bien" y del "mal" desde su más tierna infancia y el inicio de su educación. Lo que sospecho es que, aún siendo conscientes, deciden no enfrentarse a ello, de ahí la necesidad por embriagarse y envolverse en su nube de falsa ignorancia y despreocupación. La mala conciencia ha de hacer estragos en esos individuos y no puede llevar más que al arrepentimiento. Que triste existencia, que desperdicio de vida.


Ya es difícil trabajar en la virtud, por eso no siempre se actúa en consecuencia con sus pensamientos, por eso a veces nos dejamos llevar -y no digo que no sea necesario de vez en cuando tal desahogo- aún así, prefiero seguir trabajando para conseguir la paz interior y la serenidad.









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